¿Qué hay de cierto en los que se suele decir de las viviendas Passivhaus?

No se pueden abrir las ventanas: 

Cuando se habla de Passivhaus es frecuente oír que no se pueden abrir las ventanas. En realidad, los profesionales del sector y conocedores del estándar Passivhaus debemos hablar con propiedad y decir“cuando la temperatura exterior no es agradable (por frío o por calor) no se deben abrir las ventanas”. Si abrimos las ventanas en invierno tiramos energía, porque enfriamos el edificio. Si tenemos las ventanas abiertas cuando fuera estamos a 30ºC, nuestro edificio se calentará. Y entonces, o bien derrocharemos energía poniendo en marcha la climatización antes de tiempo, o bien tendremos un sobrecalentamiento que podríamos evitar.

Y, ¿qué pasa, por ejemplo, en primavera? Pues que, si vives en una ciudad, te dará igual y seguirás con las ventanas cerradas porque tu vivienda está magníficamente ventilada y tu aire interior muy limpio y, simplemente, no necesitas abrir las ventanas.

Ahora bien, si vives en una vivienda con jardín o con una estupenda terraza, si tienes niños pequeños… probablemente te dejes esa puerta de salida o balcón abierto.

Si tu vivienda es una verdadera Passivhaus, lo único que ocurre es que tu sistema de Ventilación Mecánica Controlada con recuperador de calor de alto rendimiento estará moviendo una cantidad de aire innecesaria, pero como es una Passivhaus y tu máquina de ventilación estará certificada por el PHI, su consumo eléctrico es mínimo.

Puedes minimizar este consumo poniendo tu ventilación en la posición “ausencia” para que el resto de estancias sigan ventilándose (esto es lo ideal), pero si decides no hacerlo, sé consciente de que, en 8 horas de apertura de ventanas, estarás derrochando menos de un tercio de un kWh. Energéticamente hablando, es muy poco; y, además, la primavera no es eterna. Económicamente hablando, unos 5 o 6 céntimos de euro.

Entonces, ¿qué decir a nuestros clientes? “Sí, por supuesto. Puedes abrir las ventanas siempre que quieras. Puede incluso que un día lo necesites. No pasa nada. En verano, presta un poco de atención, porque si te acostumbras a abrir en primavera puede que antes de que te des cuenta tu casa comience a calentarse y es una pena. En invierno, seguro que no lo vas a hacer. Sencillamente porque no lo vas a necesitar. 

  1. Hace falta calefacción?:

Como bien sabemos, una vivienda Passivhaus tiene unas demandas de calefacción y refrigeración muy bajas. Pero las tiene. Y no podemos olvidar las de refrigeración en las zonas cálidas.

El suelo radiante nos permite una distribución óptima del calor, que llega a todas las estancias. Aumentar o disminuir el paso en la colocación de tubo (cada 7,5 cm; cada 15; cada 22,5 ó cada 30 cm) permite ya un primer ajuste en función de nuestra demanda; en edificios Passivhaus el ajuste será también económico, ya que aumentamos la distancia entre tubos y disminuimos la cantidad del mismo. Pero, además, dado que el suelo radiante funciona a temperaturas muy inferiores a los sistemas convencionales, supone en sí mismo un ahorro de energía: no es lo mismo calentar agua a 35ºC que a 70ºC, ya que los rendimientos de las fuentes bajan. Además, el suelo radiante permite circular agua fría en verano, de manera que con un único sistema tenemos solucionada la calefacción y la refrigeración. Es decir, es un sistema de climatización. En comparación con el resto de sistemas, nos “ahorramos” el sistema de refrigeración. Incluso si no lo necesitamos, podemos disponer de él y mejorar nuestro confort.

Uno de los inconvenientes que solemos detectar enseguida cuando hablamos de suelo radiante-refrescante, especialmente en viviendas, es la elevada inercia del mismo. Sobre todo, en esta vida moderna en la que pasamos muchas horas fuera de casa y cuando llegamos queremos calor o frío inmediato. Aunque esto puede importar menos si se trata de una Passivhaus, porque la casa apenas se enfría o calienta durante nuestra ausencia

Si reducimos el espesor del recrecido, además de acortar el tiempo de respuesta del sistema, podemos impulsar el agua alrededor de 30ºC en lugar de hacerlo a 45ºC, lo que supone un ahorro energético de entre un 20% (en parquet) y un 25% (en cerámica) según UNE-EN 1264-3. Cuando nuestra carga de calor y refrigeración es de 10 W/m2 esto es muy importante, no tanto por el ahorro como por el hecho de que si impulsamos a 45ºC no será raro que acabemos pasando calor y necesitando abrir las ventanas. Es más fácil ajustar la potencia dada a las cargas necesarias con menor temperatura. Y más fácil conseguir una buena regulación cuando la potencia está bien ajustada y cuanto menor es la inercia del sistema. 

De la misma manera y por las mismas razones, este suelo radiante, que en verano se convierte en refrescante, tendrá suficiente con circular agua a 18ºC en lugar de hacerlo a 16ºC para rebajar la temperatura de la estancia en menos tiempo. Y esto también es un ahorro de energía.

Al funcionar a temperaturas bajas, posibilita su combinación con fuentes de energía renovables de manera muy eficiente. Conseguir 30ºC con sistemas de aerotermia resulta fácil y optimiza el rendimiento de estos sistemas, que sin embargo bajan su rendimiento si deben calentar el agua a 60-70ºC. Y aunque podríamos pensar que eso no ocurre con las calderas de gas, no es así. El RITE nos obliga a poner calderas de condensación. En este tipo de calderas nos interesa ir a bajas temperaturas de impulsión para que se produzca la condensación, de lo contrario el sistema, aunque funciona bien, no se optimiza.

Finalmente, en el caso de la refrigeración, si se hace mediante geotermia, nos permite devolver a la tierra al menos una parte del calor robado durante el invierno, evitando así el agotamiento de nuestra fuente

  1. Las viviendas Passivhaus son muy caras:

La primera vivienda Passivhaus en España se certificó en 2009. Lógicamente, desde aquella fecha a hoy en día, que la superficie en m2 certificado sube de manera exponencial (con mas de 100 proyectos certificados y mas de 120.000 m2 construidos), los costes de los materiales apropiados y de la mano de obra especializada han disminuido ostensiblemente.

Se estima que el sobrecoste de construir una vivienda Passivhaus oscila entre un 5 y un 10%. Sobre un precio de 250.000 € de vivienda, esto supone unos 13.000-20.000 €. Teniendo en cuenta la tendencia del consumo energético en el País Vasco y el resto de España observamos lo siguiente:

El peso del consumo energético por vivienda supone un tercio del gasto total por Hogar. Teniendo en cuenta que el estándar Passivhaus supone un ahorro medio del 80% en este concepto, podemos hacernos una idea de su repercusión en nuestros gastos fijos habituales. Si a esto le sumamos una menor incidencia de mantenimiento y reparaciones en instalaciones, se estima que de media, el periodo de retorno de la inversión suele ser a partir de 7-9 años, variando la ubicación de la vivienda. 

 

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